Una Guerra Atómica Rentable: Jalisco Contra el Mundo

Como gringo, no tengo el derecho ni legal ni moral de entrometerme en la política mexicana, pero voy a arriesgarlo: Jalisco necesita empezar una guerra contra China.

Hablo en serio. Es la única manera de mejorar la situación económica de este estado. Siendo mexicano, me puedes decir, “Pero Chiflado, no tenemos bronca con los chinos. Nos gusta su comida. En Guadalajara compramos productos chinos en el mercado de Taiwán de Dios. ¿Por qué una guerra?”

Ah. Es que no entiendes el concepto de grandeza estatal. Para ser estado magnífico, necesitas una guerra (o mejor, varias guerras) estúpida, sangrienta, y totalmente sin razón. ¿No es así? Estados Unidos es el país más noble, virtuoso, y democrático en el mundo (eso dice Washington, y por lo tanto debe de ser la verdad) y siempre tiene guerras.

Jalisco tiene mucho que aprender del gigante al norte. Un conflicto desastrosamente caro señala importancia. Es una forma de consumismo conspicuo nacional, como un reloj Rolex, que demuestra que uno tiene más riqueza que inteligencia.

Una buena guerra le daría a Jalisco otras muchas ventajas. Es la solución permanente al desempleo, por ejemplo. Será imprescindible enviar miles de chavos a China como soldados (trabajos, muchos trabajos) y, cuando los chinos los mataran, Jalisco podría enviar más. ¿Ves? Una fuente inagotable de empleo. Será glorioso, y no he dicho nada de las nuevas fábricas de ataúdes y sillas de ruedas.

Por razones de propaganda, Jalisco tendrá necesidad de algún pretexto obviamente falso por haber atacado a los chinos inocentes. Sugiero el terrorismo. Esta técnica ha sido bien exitosa para Washington. Ustedes los jaliscienses pueden decir que han descubierto un complot para envenenar los palillos en restaurantes chinos. La supervivencia de todo México cuelga por un hilo. La policía puede decir que hay un maléfico terrorista bajo cada arbusto. Si alguien dice que buscó bajo los arbustos de su jardín, y que no hubo chinos, pueden decir, “¡Qué horror! ¡Los terroristas han descubierto el secreto de la invisibilidad!” No hay nada más peligroso que un terrorista invisible.

Una guerra no tiene nada que ver con la política extranjera—aparte, por supuesto, del robo de petróleo. Una aventura bélica es nada más un método de extraer dinero de la población y dárselo a los industriales a quienes pertenecen las fábricas de armas. En lo que se refiere a ordeñar las cuentas bancarias del público por inventar fantasmas, Jalisco puede aprender mucho de Estados Unidos que (me da pena decírtelo) es muy superior a México en estas cosas.

Propongo que se construya una fábrica de bombas atómicas en la Isla de Escorpiones. Jalisco podría matar a miles de chinos de un solo golpe y por eso hacerse respetado, como la Rusia de Stalín, la Alemania de Hitler, y Estados Unidos de George Bush. ¡Qué felicidad! Y piensa en los beneficios secundarios: Habría un sin fin de mutantes en la Ribera para atraer a turistas de todo el país.

Siempre me agrada dárles consejos sabios y bien intencionados a mis amigos en Jalisco.

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