Los Gringos y el Español

Desconocidos

¿Por qué los gringos en México no aprenden español? Por muchas razones, algunas más entendibles que otras.

Por ejemplo, la mayoría de ellos son gente retirada, de sesenta años de edad o más. Con la marcha de los años, la memoria falla. Es gente cansada. Han pasado sus vidas en trabajar y quieren disfrutar su tiempo restante relajándose y platicando con amigos. Su tiempo en el planeta esta por terminar, y lo saben. Aprender una lengua no es nada fácil. Un curso serio consta de noventa minutos al día, cinco días a la semana, por un año. Es demasiado.

Pero hay otra causa. Tienen miedo de México. Se encuentran en un país que no conocen, en una cultura muy distinta a la suya, en la que no se sienten cómodos. Sí, hay gringos que pueden acomodarse, que viven entre mexicanos y tal vez tienen esposas e hijos mexicanos. Pero la gente de los cotos cerrados—tiene miedo. No miedo de ser atacada, sino de…todo. De lo extraño, y todo les es extraño. Si entran en una ferretería en busca de, digamos, un desarmador, la muchacha les dice “A sus ordenes,” y no entienden. No saben la palabra “desarmador.” No saben que hacer. Y huyen a sus cotos, a las tiendas y restaurantes donde se habla inglés. Prefieren lo conocido, lo fácil.

Aunque no lo creas, pocas veces se trata de arrogancia o desdén por el mexicano. Por supuesto, hay que guardar en mente que hay clases distintas de gringos. Las Tribus de los Cerros, de los cotos de Ajijic, viven en mucho más aislamiento que los que toman café diario en la plaza de Jocotepec. He visto ejemplos horribles de arrogancia, sí, pero no es la regla. El gringo promedio habla con respeto del país. A todos les gustaría hablar español. El problema es que no saben como aprenderlo.

Una y otra vez, he visto un gringo llegando a Ajijic, diciendo “Sí, voy a aprender español. Por supuesto que sí. Quiero conocer a la gente, la cultura,” y cosas por el estilo.

Durante quizás dos meses, estudian en una clase de grupo, un día por semana. Estas clases suelen ser fraudes. La maestra habla casi totalmente en inglés, no hay tarea, y no hay gramática. Si quieres una maestra seria y experta, las hay, pero las clases de grupo son nada más manera de sacar dinero. Después de dos meses, el gringo se da cuenta que no habla como Cervantes, y se va.

Otro patrón que veo con frecuencia es el gringo que dice, “Quiero aprender por inmersión.” Eso significa “sin esfuerzo”, simplemente por respirar el aire de México. Se inmersa en la Cantina de Tomás, y ya.

No es admirable, pero es humano.

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